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¿Conoces los defectos del vino?

Publicado el 12 enero 2017

¿Conoces los defectos del vino?

Luis Gómez  Por: Luis Gómez

En muchas ocasiones hemos escuchado acerca de los defectos que existen en el vino, pero
normalmente no los conocemos bien o no estamos claros en qué casos hay que rechazar un vino en un restaurante, o bien, devolverlo a una tienda.

Espero a través de estas líneas poderles dar una guía básica de los principales defectos que podemos encontrar en el vino, y si en algún momento tenemos una duda de la calidad del vino, poder llamar al sommelier o al capitán para que lo validen y, en caso de existir defecto, que nos cambien el vino.


Empezaré primero con una breve nota sobre los vinos espumosos, para después irnos a los vinos tranquilos (tintos, blancos y rosados).


En el caso del vino espumoso, el principal defecto que podemos encontrar es que el vino no tenga gas. Esto se deriva principalmente por una falla en el corcho del vino, lo que va generando la pérdida paulatina del gas, lo cual implica que al abrirlo, el corcho no sale con presión y los vinos no tienen burbujas.


En el caso de los vinos tranquilos, podemos encontrar fallas en cualquiera de los pasos de la casta, tanto a la vista, nariz o al gusto.


A la vista podemos encontrar lo siguiente:


Botella con sedimentos: Es normal que algunos vinos tintos, cuando tienen algún tiempo dentro de la botella, presenten ciertos sedimentos en el fondo, lo cual puede ser normal hasta un punto en donde el vino no se vea completamente turbio. Los sedimentos deben quedarse en el fondo de la botella y no pasar al vino. Un vino turbio se puede devolver con toda la confianza.


A la nariz podemos encontrar:


Aromas no agradables


Cuando en un vino encontramos olores desagradables, nos pueden indicar que existe defecto en el vino y muy probablemente tenga que ser cambiado. Algunos de los olores indicadores de defecto son los siguientes:


Vegetal en exceso – habla de inmadurez del vino


Manzana podrida – Oxidación: vinculada con la oxidación prematura de los vinos debido a las temperaturas altas.


Vinagre  – Olor  a  Picado: pasa cuando el ácido acético se pasa de 3.5 mg en una copa de vino, lo cual se atribuye al oxígeno y bacterias. Tomar este vino te puede generar dolor de cabeza.
Pegamento - vinos débiles – Calidad de la cosecha no muy buena. Ésta falla se genera
normalmente en la botella.
Jabón – Ácidos Grasos en exceso: Lo puede generar la falta de madurez de ciertas uvas.

Azufre – Adición de sulfitos: A un tanque de 10,000 litros se le agregan normalmente 100 mg de Sulfitos, pero cuando no se controla bien, se pueden generar estos aromas.


Huevo Podrido – Se deriva por mayor cantidad de sulfitos y levaduras.

Olor a  Caballo /Animal – Esto se deriva de contaminación en la bodega por bacterias.

Moho – Falta de higiene en las cubas y barricas, se detecta un olor a trapo húmedo

.
Corcho – TCA Tricloranisol - moléculas de cloro que se acumulan en el agua.

Algunos de los defectos aromáticos se pueden retirar de un vino con una buena aireación. Si al cabo de una buena agitación no se disipa, lo más probable es que haya que cambiar la botella.


En boca podemos encontrar:


Astringencia notable: Esto comúnmente suele pasar con vinos vinos jóvenes, los cuales generan una resequedad en la boca muy agresiva. Esto no quiere decir que el vino esté mal, simplemente son las características del vino y estrictamente no sería motivo de cambio.


El vino  ardiente o quemante: En algunas ocasiones se llega a sentir que un vino tinto nos quema la boca.  Esto suele pasar cuando la temperatura del vino no es la correcta y se encuentra por arriba de su temperatura óptima. Recordemos que la temperatura ideal de conservación es de 16°C, por lo que  es bueno bajarle la temperatura al vino y ver si así mejora.


Espero que estos consejos les puedan servir como guía para identificar los defectos del vino y saber en que momento devolver o cambiar un vino.

¡Salud!

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