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¿Sabes cómo catar un vino?

¿Sabes cómo catar un vino?

Luis Gómez  Por: Luis Gómez

Quiero compartirles el día de hoy algunas recomendaciones prácticas para catar de forma adecuada los vinos. Como en todo, siempre existen formas diferentes de hacer las cosas, pero desde mi experiencia, estas serían mis recomendaciones.

Antes que nada, es importante que el lugar en dónde vas a catar el vino tenga la ambientación adecuada y por esta me refiero a:

Luz: la iluminación debe ser la adecuada dentro del lugar para poder ver bien el color y las características del vino, ya que si es muy tenue o muy brillante, cambia la apreciación del color.
Copas: es importante que la cata se realice en copas que idealmente sean iguales, para poder tener la correcta apreciación de las características del vino. Una cata no se puede llevar a cabo en un vaso ya sea de cristal o plástico, ya que afecta la percepción.
Aromas: es importante el tratar de evitar lociones o aromas muy fuertes que alteren el olfato tanto de la persona que va a catar, así como de las personas que lo rodean.
Gusto: es importante evitar el fumar o comer alimentos picantes o muy condimentados antes o durante la cata, ya que esto afecta las papilas gustativas y se pierden muchas de las características del vino.
Adicionalmente ten presente tener agua y galletas, o bien pan, para poder limpiar el paladar entre uno y otro vino.
Ya que tenemos el ambiente correcto, podemos empezar la cata buscando principalmente cubrir tres fases en la percepción del vino:

Fase 1: La Vista
Como primera fase, lo que vamos a hacer es ver el vino y lo queremos ver muy bien para poder determinar los siguientes puntos:
Color del vino, normalmente en los vinos tintos va de colores morados a rojos ladrillos, mientras que en los vinos blancos puede ir desde un color paja muy transparente, hasta colores dorados o cobrizos. En los tintos, el color morado normalmente apunta a un un vino joven que pudo o no tener paso por barrica, y por el otro lado, un vino rojo teja apunta a ser a un vino viejo.
Conforme pasa el tiempo, el vino tinto va perdiendo color. El vino blanco gana color.
En la parte visual también se mide la brillantez en el color. Si el vino se ve opaco puede que presente un defecto.
Después de ver el color, se inclina la copa con el vino para ver el ribete (es el filo que se forma más alejado del centro de la copa al inclinarla). Entre más marcada es la diferencia entre el color de la orilla con el centro, es probable que sea un vino con más potencial de guarda; y si no se diferencia mucho entre los dos, posiblemente sea un vino para consumo cercano.
Igualmente buscaremos medir la intensidad del vino, para lo cual es recomendable poner los dedos debajo de la copa y ver qué tanto se logran ver a través del vino. Entre menos se ven los dedos, habla de un vino de uva más intensa.​
Por último, trataremos de hacer una estimación del alcohol en el vino a través de las piernas o lágrimas, las cuales se forman al inclinar la copa y ver la velocidad con la que el vino regresa al centro de la copa. Entre más juntas estén las piernas y el vino baje más lento, estamos hablando de un vino con un contenido más alto de alcohol.

Fase 2: Nariz
Lo primero que tenemos que hacer es meter la nariz dentro de la copa sin agitarla. Vamos a buscar ver la intensidad aromática del vino (qué tan duro nos llega el olor del vino), y tratar de encontrar las notas primarias del vino (herbal, frutal, mineral, etcétera).
Igualmente en esta fase podemos empezar a notar algún defecto del vino, como podría ser un olor a humedad, trapo mojado, olor a encerrado, entre otros, que podrían hablar de un posible defecto en el vino.
El segundo paso es agitar la copa con fuerza en movimientos circulares y volver a meter la nariz para tratar de detectar los aromas secundarios que se proyectan en el vino. Normalmente se empieza a distinguir un poco más el detalle de frutas como pudiera ser a ciruela, cereza, guayaba, etcétera. Se puede detectar la presencia de barrica a través de aromas a madera, tocino, ahumado, así como otros aromas de especias, proceso de fermentación, etc.

Fase 3: Gusto
Esta es la parte que más disfrutamos de la cata, lo primero que tenemos que hacer es mojar la boca con el vino y dar un primer trago que nos permita “envinar” el paladar. Después, tomamos un pequeño sorbo y buscamos airearlo en la boca (jalar aire con el vino en la boca, aunque suena feo, no está mal). En este momento vamos a buscar una serie de sensaciones que se disparan tanto en la lengua, como en los cachetes y el paladar. En la lengua vamos a identificar los 4 sabores principales, en la punta lo dulce, a los lados lo salado y ácido y al fondo de la lengua se detecta lo amargo. En los cachetes se siente la acidez del vino. Tanto en el paladar como en la boca se percibe la astringencia del vino (una sensación de sequedad en la boca).

En esta fase en cuando confirmamos lo que las dos primeras fases nos insinuaron, si es un vino joven, viejo, con madera, abocado (sensación a dulzor, aunque no sea dulce), ácido, mineral.
Los invito a que hagan sus propias catas en casa, compren vinos de una misma uva y diferentes años o bien del mismo año pero diferentes uvas, para que puedan ver, sentir y comparar este maravilloso proceso de catar y disfrutar de un buen vino.
¡Salud!

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